El Turismo como Propiedad Comunitaria

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“El Turismo como propiedad comunitaria” es un proyecto de investigación independiente que estudiará algunos casos de gestión comunitaria del turismo en Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México a partir de Noviembre del 2017.

Planteo del Problema

El Turismo es una de las actividades económicas que mayores ingresos genera, especialmente, en Latinoamérica. Si uno revisa la composición del PBI (Producto Bruto Interno) de algún país de esta región, podrá advertir que el turismo está en el podio de las industrias que más aportan y que más puestos de trabajo generan. Pero se suele confundir crecimiento con desarrollo. Los beneficios económicos se concentran en pocas manos, los puestos de trabajos están muy precarizados, las residentes locales no tienen ni voz ni voto en las políticas públicas y se siguen empobreciendo, los recursos naturales y culturales están siendo exterminados, la exclusión social se sigue proliferando y no se respetan derechos humanos básicos. De esta forma el turismo, como tantas otras actividades, está atentando contra la lucha internacional contra la pobreza.

En la década del 70, en pleno auge del turismo de masas, se comenzó a hablar de un turismo “amable”, posteriormente “verde” y/o “ecoturismo” para referirse a un turismo un poco menos dañino, prestando especial atención a la cuestión ambiental. Luego en los 90, con la Agenda 21 y la Cumbre de Río, aparecieron términos como “sostenible”, “responsable”, “consciente”, “ético” y “justo”, tratando de cuestionar también efectos sociales y económicos del fenómeno. Si bien todos son válidos e importantes, porque han significado los primeros pasos y conforman hoy en día nuestra base teórica, no son más que postulados tibiamente reformistas. En general son muy poco aplicados en la realidad y no proponen ningún cambio estructural. Solo sirven para disfrazar un turismo absolutamente funcional al sistema capitalista y termina siendo injusto y desigual.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró este año – 2017 – como el “Año Internacional de Turismo Sostenible para el Desarrollo”, se publicaron principios y objetivos. Pero la realidad de los pueblos más necesitados no ha cambiado en nada. El mundo está sufriendo y necesita más acciones concretas y menos declaraciones y conferencias internacionales.

En los últimos años un nuevo concepto enciende una luz de esperanza para quienes creemos que otro turismo es posible. Se trata del Turismo Comunitario, pero no como un producto, sino como una forma de gestión en la que los servicios y beneficios de la actividad están controlados por la comunidad local. Y aunque cumpla con una de las variables que diferencian el desarrollo del crecimiento (participación de los residentes locales) –lo que no es poco y de hecho debería aplicarse a cualquier emprendimiento-, todavía hay muchos otros factores que deben ser evaluados: tipo de relación y compromiso con el ambiente natural/artificial, valoración de todas las identidades socio-culturales, cumplimiento de derechos humanos, calidad laboral y distribución de los beneficios económicos. Así como también debe estudiarse si los servicios ofrecidos al turista son de la calidad necesaria como para generar una interacción armoniosa entre residente y turista.

La presente investigación cualitativa analizará algunos casos de gestión comunitaria del turismo en Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México (un caso por país), teniendo en cuenta las variables anteriormente mencionadas. Pero no desde el sillón y vía internet, sino que será un viaje en busca de modelos de turismo que de verdad beneficien a todos/as los/as trabajadores/ras del sector.

Hipótesis

La gestión comunitaria de los recursos turísticos es el primer paso necesario para lograr que la actividad turística sea un factor preponderante de desarrollo sostenible y contribuya así con la lucha internacional contra la pobreza.

Objetivo

Desarrollar, mediante el estudio de diversos proyectos de gestión comunitaria de turismo, una forma de gestión que sea capaz de transformar al turismo en una herramienta de desarrollo que mejore la calidad de vida de la población local y todos los actores intervinientes.

Fundamentación

La juventud y el propio dinamismo de la actividad turística hace imprescindible, para todos los agentes intervinientes, mantener una firme voluntad de estudio. Tanto la administración pública como empresas privadas, consultoras y organizaciones no gubernamentales deben consultar frecuentemente las variantes y tendencias que el sector soporta día a día para perfeccionar sus respectivos trabajos.

Pero para todos los actores que intentan desarrollar permanentemente un modelo de turismo más justo y equitativo, es aún más necesario invertir tiempo y recursos en diferentes tipos de ensayos científicos, ya que la tendencia general es obtener la mayor cantidad de beneficios económicos sin importar la conservación del patrimonio natural/cultural y la calidad de vida de residentes, turistas y recursos humanos. En este contexto mundial de sobreexplotación y desesperado crecimiento a ciegas, es fundamental detenerse a observar, reflexionar y estudiar exhaustivamente varios procesos de gestión turística que vivan digna y armoniosamente con su ambiente para poder aprender de ellos, darlos a conocer y multiplicarlos en otros sitios del planeta.

No hay dudas que cualquier tipo de actividad turística – y en todos los ambientes – debería ser sostenible, ecológica, responsable, justa… Pero la realidad es que no lo son y no lo van a ser nunca mientras que, tanto privados como organismos públicos, le sigan dando la espalda a residentes locales y manejen la actividad a su antojo y según sus conveniencias. En la mayoría de los casos a los habitantes ni se les consulta y en otros pocos solo se los escucha por compromiso sin darle demasiada importancia. Por esto entendemos que para encaminarse hacia el cumplimiento de los principios de sostenibilidad internacionalmente reconocidos por organizaciones como la Organización Mundial del Turismo (OMT), el Turismo debe gestionarse por la comunidad local, consciente y conocedora de sus virtudes y necesidades, y lo que es más importante, poseedora de una solidaria y verdadera voluntad de cambio. Y no es que inversiones privadas, organizaciones externas y administración pública no deban existir, sino que tienen que trabajar en conjunto con los residentes locales, no mandar o dictar, sino escuchar y respetar.

En los últimos años hemos escuchado hablar del Turismo Comunitario y su concepto ambiguo. Por un lado se lo define como una tipología basada en la visita a comunidades de especial valor cultural con la participación en algunas de sus actividades. Tipología que no es otra cosa que una nueva etiqueta comercial que sigue reproduciendo patrones de crecimiento y no de desarrollo, por lo tanto no nos interesa en este trabajo. Pero por otro lado también se relaciona al Turismo Comunitario con una forma de gestión en la que los recursos y sus beneficios son controlados por la comunidad local. Es esta modalidad de gestionar el turismo que analizaremos en esta investigación, ya que como afirma nuestra hipótesis, consideramos que es la primera iniciativa que debe tomarse para lograr que la actividad turística sea un factor preponderante de desarrollo sostenible y contribuya así con la lucha internacional contra la pobreza.

La gestión comunitaria del turismo está creciendo poco a poco y esto nos ilusiona. Pero también se la debe cuestionar, indagar y analizar íntegramente para re-construirla colectivamente día a día y así poder mejorar sus/nuestros resultados. Para esto es imprescindible entender al turismo como propiedad comunitaria y trabajar permanentemente con esta perspectiva en mente y como eje transversal.

Centroamérica es una de las regiones que más proyectos de gestión comunitaria desarrolla actualmente. Con aciertos y falencias muchas asociaciones, comunidades y cooperativas han puesto en marcha una maquinaria económica que busca ser lo más humana posible. Así como también la presente investigación procura involucrarse teórica y físicamente con modelos turísticos que puedan funcionar como un verdadero motor de desarrollo sustentable, justo y equitativo, aportando preguntas y respuestas que en el futuro conformen la base para organizarse y tomar decisiones (públicas y privadas) en pos de un turismo constructor de un mundo mejor.

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